Pileta, Paternidad, Pudor
28 enero, 2012
Una vez por semana, si mis articulaciones no opinan lo contrario, nado unos 1160 metros, más o menos. Y si no me desmayo, lo reconozco, escudriño a los que me rodean en ese rato improbable de actividad aeróbica.
Últimamente me he quedado muy pendiente de la siguiente escena: Un tipo que no tiene menos de setenta años llega con su hija discapacitada, que no tiene menos de cincuenta y la deja en su clase de natación.
Él se pasa esa hora en el andarivel mas lejano haciendo sus largos. Sospecho que mas que los mios.
Dejandole espacio y, al mismo tiempo, vigilante.
A veces me pregunto si será una buena idea decirle a este hombre que se me aparece como un héroe.
De momento, mientras me aplico una compresa fría en la rodilla derecha, me limito a deseo de poder parecerme un poco.



29 enero, 2012 at 9:50 AM
Si fundás un club de fans, haceme socia.
Salvando las diferencias, cuando yo salgo a correr y me cruzo con gente de más de 70 haciendo lo mismo, siento que la admiración me sale por los poros.
La vida es lo que hacemos de ella, lo que creamos e inventamos con lo que tenemos, optamos y nos ha tocado.
29 enero, 2012 at 10:11 AM
Yo ya te admiro a vos por nadar todo eso por semana. De todos modos la escena que pintás es movilizadora, supongo que desde fuera uno lo ve en términos de heroísmo, por otra parte el hombre (como ser humano) tiene una capacidad de adaptación asombrosa frente a los desafíos que le toca enfrentar (elegidos o fortuitos). Debe formar parte de la condición humana.
30 enero, 2012 at 1:03 AM
wow! movilizador – coincido con MaxD. Mas que la proeza fisica, a mi me toca mas el hecho de los 50 anios cuidando a su hija discapacitada.
Celebro tu traning acuatico! aca yo empece mi modesto training para una media-maraton a ppios de Mayo