Que lío

27 junio, 2016

El fútbol es,  como dice Reynaldo Sietecase,  la más importante de las cosas menos importantes.
Al menos, lo es para millones de personas. Millones en los que,  lamentablemente,  no me incluyo.
Y digo que es lamentable porque luego de décadas

de regodearme en mi rareza he entendido que lo mío es algún tipo de insuficiencia. Es como si me faltase una enzima que se ocupa de desdoblar en mi fuero interno ese acontecimiento de la cultura.
Así las cosas, primero me he abstenido de presenciar partidos desde aquella vez en que le pedí a mi padre que me desanudara esa bandera a modo de capa y que me llevase a casa antes de dormirme en medio del encuentro.
Más recientemente,  consciente de esta suerte de atrofia, me he propuesto entender ese fenómeno, con escaso éxito, y sobre todo he decidido leer acerca del asunto. Especialmente a Eduardo Sacheri.
Ha resultado evidente,  la fascinación que todos aquellos que tienen esa sustancia en su organismo (llamémosle “futbolasa”) les produce ver a unos tipos corriendo tras una pelota.
El modo en que esos recorridos signan sus tristezas y sus alegrías es inequívoco.
Anoche miré unos minutos la televisión. Con escasa atención. Me perdí incluso el penal fallido de Messi. Es más,  no puedo conectarme con su desazón. No puedo abstraerme de mi parecer acerca de que sufrir, me parece que sufren otros que tienen muchas menos satisfacciones de la vida (podemos salir a la calle y les muestro).
Sin embargo, pienso que yo esto no lo entiendo y que si este tipo, acomodando en la red una pelota puede hacer que alguien sonría, puede ser,  que a, a pesar de Borges, esté salvando a alguien,  esté salvando al mundo.
Que lo siga salvando.

Esdrújula

19 mayo, 2016

Anoche,  como de costumbre,  habló dormida.
Dijo, por primera vez, “Lingüística”. Dijo, por primera vez, una palabra esdrújula.
La escribí y me di cuenta de que tenía diéresis. La primera diéresis del blog.
Miré bien la palabra “diéresis” y me di cuenta de que es esdrújula.
Una esdrújula dentro de otra esdrújula.
Miro “esdrújula” y es esdrújula.
Una esdrújula dentro de una esdrújula dentro de una esdrújula…

zzzznacp2 NOTICIAS ARGENTINAS,Baires abril 5: El Ministro de Justicia German Garavano junto al Jefe de Gabinete de Ministros Marcos Peña y la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich esta mañana en Casa de Gobierno en conferencia de prensa.Foto: HUGO VILLALOBOS zzzz

Miro la foto.

Lo primero que veo son las manos del hombre que está hablando.

Las extiende como sujetando un objeto imaginario. Se me antoja una caja. Una caja en la que le gustaría meter este momento y empaquetarlo. Cerrarlo con cinta adhesiva y posiblemente enterrarlo en el jardín.

No puede. Su jefe le ha delegado la tarea de explicar una incómoda revelación. Así las cosas su lenguaje verbal hace lo posible y sin embargo sus manos quisieran irse del salón en el que se lleva a cabo la conferencia de prensa.

Tal vez quiere, como se me antoja, sujetar las situación con las manos o, al menos, detener a los periodistas que le preguntan por el incómodo asunto.

Los funcionarios que lo secundan también han recibido la encomienda.

La mujer de la derecha, con sus brazos cruzados –esos que usó antaño para rechazar a un pretendiente- mira con enojo a los periodistas, fotógrafos y sobre todo a los lectores de este blog o cualquier medio. Sin dudas se propone amedrentar.

El tipo a la izquierda ya arranca mal porque le han dado el extremo que más le incomoda en la pintura. Tal vez por eso mira al primero  con un semblante de angustia.

No puedo ver sus manos . No sé si está rezando o ensayando algún otro gesto animista pero sus anteojos no consiguen ocultar su preocupación.

Los tres están ahí, como les pasa seguido a los políticos, tratando de explicar algo que resulta muy difícil de creer. 

Me quedo mirando la foto largamente, en la conciencia de que estos tres reyes magos lo único que quieren es que les creamos que su jefe  sólo quiere lo mejor para nosotros. Una pena: tengo problemas con la glándula de la fe. Me cuesta creer.

Cinco minutos

20 febrero, 2016

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Aclaración preliminar :
Esto no es un texto que escribí espontá  neamente. Es la respuesta a un come  ntario  en una red social del que debe haber sido mi gran amigo de la infancia  al que muchos años después he vuelto  a encontrar.
Buzz Aldrin tiene razón,  nos habían prometido colonias en Marte pero nos dieron Facebook.
No me importa. Bien vale la pena. Los marcianos pueden esperar tranquilos. Estoy ocupado charlando de nuevo con Ariel.

La lógica del pensamiento dominante de este momento está cimentada en que si se busca al mismo tiempo la igualdad y la libertad, no se consigue ninguna de las dos así que te venden primero la libertad, en el sentido de presunta oportunidad para competir por los recursos. Acto seguido aquellos que no logran hacerse de esos recursos advierten que efectivamente no tienen ninguna de las dos cosas contradiciendo lo que se les propone. Luego,  cuando pretenden comunicarlo,  advierten que esas dos cosas,  la igualdad y la libertad, han sido apropiadas por otro grupo. Todo esto en la falacia de que lo que dice la ley es justo. Para ejemplo  me remitiré a las numerosas prohibiciones alimentarias de diferentes religiones que, en su carácter de leyes divinas, pueden provocar hambrunas. Un estado,  como detenta el monopolio de la fuerza, puede volver legal lo que le parezca,  como apalear al menos afortunado,  con el palito de abollar ideologías o con un sistema impositivo regresivo, y será legal pero lo justo… lo justo es otra cosa.  (disculpen lo extenso,  pero hoy me levanté un poco reflexivo)

David

11 enero, 2016

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Siempre pienso que los artistas, particularmente los actores y los músicos, están un poco sujetos al destino de aquellos que son filmados por la máquina de la Invención de Morel.

Condenados a dejar la carne a cambio de una permanencia imperecedera de sus pasos por este mundo.

Se me apareció la idea, por primera vez, hace casi veinticinco años años cuando ví en un diario de papel que Freddie Mercury había muerto.

Hoy la muerte de David Bowie me la relató una aplicación de un smartphone y otra diferente me ofreció escuchar Blackstar, su último, disco sólo unas horas antes.

Tal vez uno debería haber adivinado que ya era mucho. Que con tanto fantasma suyo en Internet era medio imposible que siguiese mucho tiempo más entre nosotros. Ya había dejado todo.

Menos mal que en la otra cuadra pegaron unos afiches del último disco que podés tocar con la mano. Si no ¿Quién sabe? Tal vez no podríamos estar seguros de que todo esto sucedió.

Sin dudas, este es nuestro último baile.

Una Gigante (con queso)

17 diciembre, 2015

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Podría decir que J.J. Abrams le pidió prestado a George Lucas su ejemplar del “Héroe de las mil caras” de Joseph Campbell y ejecutó otra versión del mitíco viaje épico del héroe.

Podría decir que se trata de una película que vuelve sobre pasos conocidos y los recrea. Y suopngo que es eso lo que hace. Provoca la cierto tipo de evocación que lleva a un lugar familiar, como, por ejemplo, la imagen de las trenzas de una amiguita de la escuela.

Vaya uno a saber porque se me aparece como primera imagen eso…

Lo cierto es que si sigo escarbando en ese rincón de la memoria, me veo saliendo de un cine de la calle Lavalle y sentándome  en Pumper Nic para comerme una hamburguesa gigante con queso.

Supongo que me pasa porque esta película es como si alguien cocinase de nuevo una receta vieja que te gusta. Pero, claro, no es tu abuela. Es una cadena de comida rápida que, igual que tu abuela, ya no está.

A pesar de cierta ausencia, no lo duden, no defrauda. Viene con Freny´s.

Despedidas

10 diciembre, 2015

Ayer no pude mirar el último discurso de Cristina. Tampoco fuí a la Plaza de Mayo.
Supongo que no me gustan las despedidas y,  como siempre, con  lo que entristece, las palabras se ausentan.
En esa ausencia voy a tomar prestado más  o menos literalmente un texto de Pedro Saborido y Diego Capusotto que escuché una vez en la voz de Peter y que va, creo,  así:
“De las reuniones me voy sin saludar porque con algunas personas me resulta imposible esconder la sonrisa que me surge ante la idea de alejarme de ellas.
Pero también hay otras personas a las que no quiero ensombrecer haciendo que vean que me resulta imposible ocultar mi tristeza “

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