Respuestas, soluciones.

22 marzo, 2010

En estos momentos de sozobra, no sé porque, recuerdo mi fallida experiencia con las materias duras.
El hito de ese fracaso fue un final de álgebra lineal en el que me obsequiaron un 3,50. Penosamente insuficiente, tristemente cercano a la aprobación.
Supongo que, a pesar de mi fracaso, esa era un área del mundo con mucha seguridad: un determinante de tres por tres, con números reales es siempre el mismo.
En cambio, cuando las variables son las personas y sus pareceres. Sus emociones y sus sentimientos, las implicaciones se multiplican hasta los confines del universo observable -y del no observable también.
Cuando a eso le adiciono las perspectivas de observadores de quienes me prestan su escucha, el mundo, se vuelve algo inasible.
Existe un instante, en el que me habla, la certidumbre de que mi mundo puede ser acomodado a sus palabras.
Luego, con el silencio, la noche vuelve.
Vuelven las preguntas.

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