Genuino

15 junio, 2010

La Dra. Yvonne, lectora habitual del blog desde su primera encarnación me planteó la oportunidad de escribir para  su blog un texto acerca de su tópico favorito: El mal de amores.

He decidido intentarlo aquí y luego pedirle a Yvonne que lo replique en su bitácora.
La primera cosa que se me viene a la mente es que, en esto del dolor a partir del desencuentro, uno cree que ya lo ha conocido en toda su intensidad. Sin embargo, siempre puede doblarse la apuesta y así, por ejemplo, la desazón que te provoca que esa niña a los doce años que prefiere a otro niño se ve superada por otros episodios hasta llegar a, por ejemplo, al día en que una mujer adulta que pensabas compañera para toda la vida dice: “no más”.
Lo peculiar es el hecho de que en ambos extremos de este recorrido, al menos en principio, hay una gran cuota de candidez de parte del rechazado o del abandonado.
Lo siguiente que se me aparece es que uno, queriendo recuperar al otro corre el riesgo de agregar otro dolor: el de perderse a uno mismo.
La desolación de vaciarse intentando llenarse de eso que el ser amado y desprendido nos vuelva a elegir. Intento, ciertamente, con grandes probabilidades de fracaso por cuanto, cuando éramos elegidos, muy probablemente lo fuimos por nuestro carácter genuino.
Finalmente, el mal de amores en su encarnación de la ruptura, es algo que aparece en intensidad y ocasión diversa.
Así hay quien llora el día que sale por una puerta para no volver y tampoco vuelve a llorar; y hay quien cuenta las horas desde que se desprendió del otro, aún cuando ha sido su deseo y decisión.
Este mal, dicen, se ahoga con alcohol o, en su defecto, azúcar.
Pero si se cura, se cura con palabras.

Publicado con WordPress para BlackBerry.

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12 Responses to “Genuino”

  1. MaxD Says:

    Impecable. Muy interesante la noción de vacío, porque es ese vacío de la física, como si te chuparan con una poderosa jeringa ese fluido vital afectivo que te llenaba. O sea que es un vacío que no es solo “ausencia de”, sino uno que te oprime para adentro. Y poco a poco hay que rellenarlo. Es decir que el acto de amor es dejar ese espacio dentro tuyo para que lo llene el otro, por eso es tal doloroso cuando te lo extraen así de golpe.

  2. Kira Says:

    Podrías ser columnista de ese blog. Se ve que has pensado y repensado el tema desde diferentes lugares.

  3. Ana Says:

    Y como se cura? Ahogarlo en alcohol, en azucar, con palabras… Sería bueno un swith que pusiera feelings off..y ya está. Poder entender,y aceptar, con la misma claridad que entendemos que dos mas dos es cuatro, que donde dos no quieren uno no puede.
    Y sin embargo, cuesta.

    un beso

  4. Ana Says:

    Cual? Cual es la manera?

  5. Ana Says:

    No…ahi paso. Debe haber otra.


  6. “Lo siguiente que se me aparece es que uno, queriendo recuperar al otro corre el riesgo de agregar otro dolor: el de perderse a uno mismo”.
    Impecable.


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