A mí el gobierno no me engaña.
No lo logró con los billetes de cien pesos con la cara de Lula ni con el plan “Malparida para todos” a cargo del ahora encubierto funcionario que ya se hizo los rulos.
Ahora están tratando de hacernos creer que están fomentando el turismo con la reducción de los períodos laborables de la semana.
Es genial. Porque desde el aspecto primero parece que estos fines de semana de tres o cuatro días parecen una oportunidad para la actividad económica asociada al turismo.
Pero también es un momento en el que al tener cerradas las puertas de las entidades bancarias, la masa de circulante se acota fuertemente con lo que se morigera la presión inflacionaria.
Y desde marzo se ha acuñado el concepto de “semana larga” pues ahora el fin de semana judeo cristiano de dos días ha sido reemplazado por el paganismo del carnaval.
Ayer, ya no teníamos feriado o asueto disponible así que se recurrió a una medida de fuerza de los trabajadores bancarios. Una vez mas, disimulando, incluso, se pagó en bancos a los jubilados sus magras jubilaciones ya que no representan dificultad alguna para secar la plaza.
No. No me engañan.
Arreglemos algo. Quiero mi parte.

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