Escrito en el cuerpo

30 noviembre, 2013

Tiene los brazos plegados contra sus pechos. En esa cuna temporal una carpeta. La espalda descubierta por la exigua musculosa.

En medio de la multitud que espera para cruzar y seguir caminando por esa calle de mentira que es Florida, veo el dorso de su mano izquierda. Una palabra escrita a conciencia con un bolígrafo, un marcador. No una anotación fugaz en la palma pero tampoco un imperecedero tatuaje.

Me pregunto, por un instante que hacer y, súbitamente el semáforo le pide a todos que den el primer paso. Alzo la vista y las miradas se cruzan un instante. La mía de perplejidad. Ella con ojos decepcionados y una mueca.

Se pierde en un mar conocido de desconocidos.

Su mano dice “¡RÁPIDO!”

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