Zapatos

15 julio, 2010


Zapatos

Originally uploaded by marcosvicente2008

A ella nunca le han gustado las ferias en las que cada vez, con mas frecuencia, se ve a la gente vender sus pertenencias.
Por alguna razón a mí siempre me han provocado cierta fascinación infantil ese tipo de lugares. Como si acaso fuese a encontrar algún tesoro a cambio de una modesta suma.
En general me he sentido atraído por objetos queribles como los libros o los discos. Pero no por objetos de uso personal como ropas o calzado.
Son estos objetos los que ella mira con tristeza: Anteojos que ya no ven, bufandas que ya no abrigan, zapatos que no andan…

Durante el holocausto, las víctimas del horror eran despojadas, como preludio de la muerte, de su dignidad. Sus ropas y sus zapatos eran apilados como monumento a privación, como un ensayo de lo que los cuerpos representarían al final del camino.

Durante una oscura -en muchos sentidos- madrugada, me topé con esta instalación azarosa al salir a la calle.
Ahora, todos los días, temo cuando abro la puerta.

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No hay derecho

3 abril, 2010

En medio de la noche insomne, desnudo de tus palabras, enciendo la radio en busca de un eléctrico consuelo y, del parlante, sin piedad, una sucesión de acordes conocidos me agrandan este hueco en el pecho, que tiene tu forma.

Soñar

31 marzo, 2010

Estas noches, son noches de insomnio intermitente, de desazón, de angustia, de agonía. Noches en las que lo que las pesadillas no me dejan dormir.

El temor al descubrirse en medio del mar abierto, en medio de una planicie, sin nada en el horizonte. En blanco.

Noches sin sueños.

Sin embargo, anoche, en medio del dolor, soñé con un rostro. El rostro de una desconocida. Sólo eso. Un rostro.

Un rostro que voy olvidando a medida que el sol sube.

Desde hace unos días intento dormir, como dije, sin asistencia de ningún fármaco. He tenido resultados dispares pero, hasta ahora, lo que me había mantenido despierto, en esas horas que la convención supone para el sueño, eran mis pensamientos, mis cavilaciones alrederdor de la angustia.

Anoche, luego de dormir unas tres horas -supongo- mi aparato digestivo decidió relevar a mi cabeza y me desperté con una urgencia por vomitar que no recuerdo haber experimentado antes.

Supongo que llega un momento en  que el cuerpo en el que uno vive ya no te aguanta.

El mío estuvo haciéndome reproches hasta ahora. Casi no pude pensar en otra cosa que no sean mis tripas.

Al menos fue novedoso ¿no?

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