Progreso

27 junio, 2010

Levanté la vista de la blackberry y ví como una mujer ayudaba a su pequeña hija a a inclinarse en la vereda de la Avenida Saenz, para que pudiese orinar.

Me pregunté cómo era posible que a esta altura del partido esa niña tuviese que sacrificar ese momento de intimidad y exponerlo a los ojos de todos los desconocidos transeuntes en ese pequeño acto de disolución de su mundo privado. Un mundo que aún, seguramente no se ha constituido.

Pienso que, algunos dicen que la privacidad se acabó porque alienados como yo te podemos decir en tiempo real en dónde comemos tostado de jamón y queso. Pero luego me doy cuenta de que la intimidad es un lujo que no todos tenemos.

Creo que era Einstein el que decía que mientras un niño la pase mal en este mundo no tendremos idea acerca de que se trata el progreso. Creo que tenía razón.

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La luz del abismo

23 abril, 2010

Y de repente, la otra persona acepta algo. Y el piso comienza a abrirse bajo los pies. ¿Me caeré? ¿Qué será de mí?

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