Uds.

13 junio, 2010

En los meses que llevo en esta nueva encarnación del blog he sentido, especialmente, la presencia de los lectores.
No es que anteriormente no haya sentido que alguien estaba ahí pero, supongo, que dado mi cisma personal, el simple conteo de las visitas y, especialmente, los comentarios, como forma de contacto, han mitigado momentos de dolorosa soledad.
Me siento, de algún modo, en deuda y espero, poder darles, cada tanto, unas líneas que los entretengan o hagan pensar.
Quizás ambas cosas.
No sé si voy a volver a escribir sobre mi tópico inicial. Intentaré dejar mi vida amorosa un poco más resguardada.
Veremos hacia dónde se corre el eje.
Una vez más, gracias.

Cuando empecé, de modo catártico, a exhibir mi dolor, en el intento de encontrar algo de alivio, deliberadamente, permití los comentarios de quienes me leen.
Los permito y los espero.
Me ayudan a pensar.
Esta aclaración debería ser, en realidad, un agradecimiento.

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