BESTIAS DEL SUR SALVAJE

28 noviembre, 2012

BESTIAS DEL SUR SALVAJE – Tráiler subtitulado en español – YouTube.

A veces es, uno se olvida de que el mundo no es el lugar en el que vive la clase media urbana de los que tenemos blogs.

A veces, un libro, un cuento, una foto o una película te recuerdan que el mundo es un sitio mucho mas diverso. Y, aunque esa diversidad parece declinante, quedan por ahí destellos de formas de vivir y ver el mundo que, del otro lado de una pared, una puerta, un río o un bosque pueden resultar, al mismo tiempo lejanas en algún sentido y cercanas en otros.

Así en Beasts of the southern Wild, aparece lo ajeno de lo no urbano, de la pobreza -en términos de lo que vivimos como bienestar en las grandes ciudades- y lo propio de lo difícil que resulta sostener los vínculos afectivos. Lo mágico de la maternidad lo épico de la paternidad y lo imposible que resulta ser hijo.

Ojalá algún valiente la traiga a Buenos Aires y la exhiban en los cines.

Y si no pasa. A mirarla igual.

Tan fuerte, tan cerca

3 octubre, 2011

El sentido de las cosas, de los sucesos de la vida, es algo que uno busca casi todo el tiempo. Encontrarlo en la propia historia nos devuelve la fe. Ya sea en un Dios o, como en este caso, en un hombre.

En esta, la segunda novela de Jonathan Safran Foer, Oskar, un niño que súbitamente ha perdido a su padre en el atentado a las Torres Gemelas, emprende, la casi imposible tarea de encontrar algún sentido en la pérdida.

Comenzará entonces una búsqueda del significado de los últimos rastros que su padre dejó en vida y descubrirá, que tal vez, aún cuando no puede hallarse sentido en el horror, las huellas de sus víctimas pueden conducirlo a develar misterios del tamaño de una pequeña llave, de una exigua familia o de una multitud de extraños.

Foer, ya osciló entre los pogroms y el holocausto en su anterior, Todo está iluminado, así que comienzo a pensar que la pérdida es uno de sus tópicos centrales.

Si le temen a sus 424 páginas -que increíblemente devoré en una semana -pueden esperar a estas navidades y probar suerte con su conversión en blockbuster que, espero, le haga algo de justicia.

 

El extravío del estado

26 enero, 2011

A boy runs from a column of riot policeman during anti-government protests in downtown Cairo January 25, 2011. Egyptian police fired tear gas at protesters gathered in the city center, and earlier used a water cannon in the same location. (REUTERS/Amr Abdallah Dalsh) #

A veces, la distancia pone en perspectiva el orden del mundo en el que vivimos. Así, puedo ver como un estado, tan ajeno como el egipcio, tan cercano como todos los de la modernidad, no se las arregla para que este niño esté jugando o en la escuela. No se las arregla para que no sea mano de obra obligada del trabajo infantil, tan en boga en este mundo, en la misma industria que produce bienes, incluso, para niños, azarosamente afortunados.

Ese mismo estado, con su poder de policía, asegura la perpetuación de ese triste orden de las cosas, por intermedio de del temor. Ese temor, esa urgencia, por huir que esos ojos oscuros, dicen, en una constelación de idiomas.

Rigor histórico

24 agosto, 2010

Ya sabemos que San Martín no cruzó los Andes montado en un blanco corcel. Sabemos que lo cargaron en una camilla mientras, para combatir sus achaques, se fugaba en un viaje de láudano.

Sabemos también que Belgrano no gustaba de los granaderos como esas calzas blancas parecen insinuar. Es más, se fue a Europa, a buscarle un monarca a las Américas y se olvidó porque conoció a una dama que lo mantuvo, felizmente, tan entretenido entre las sábanas que se olvidó cual era el propósito original del viaje.

El revisionismo, razonablemente, ha cambiado la mirada que tenemos de nuestro pasado. Ha humanizado a seres que parecían construidos de mármol. Sin embargo, me pregunto: ¿Hasta qué punto es necesario reformular el pasado? ¿No tienen cierto valor las tradiciones?

Y lo digo, siendo aún una persona que no siente gran apego por cuestiones relativas a símbolos patrios y zonas aledañas.

Lo digo, porque hoy en un nuevo encuentro de asombro con la escuela de mi hija, asistí al -debo reconocerlo- divertido cruce de mundos en el que José San Martín, encarnado sucesivamente por diferentes niños, al estilo del Buñuel de Ese oscuro objeto del deseo, se entrevera con varias apariciones: desde un niño que viaja en el tiempo, hasta un grupo de brujas de peculiar acento eslavo; pasando por un hada de traje alquilado, un monstruo y un esqueleto con afición a la pedagogía. Grupo heterogéneo que volvió, íntegro a las tablas para entonar, Canción con todos.

Adivino cierta amenaza Orwelliana, un Gran Hermano que pretende reformular radicalmente el pasado con alternas intenciones.  Y no sólo ha reformulado el pasado de nuestro país: ha llegado mucho más lejos.

Progreso

27 junio, 2010

Levanté la vista de la blackberry y ví como una mujer ayudaba a su pequeña hija a a inclinarse en la vereda de la Avenida Saenz, para que pudiese orinar.

Me pregunté cómo era posible que a esta altura del partido esa niña tuviese que sacrificar ese momento de intimidad y exponerlo a los ojos de todos los desconocidos transeuntes en ese pequeño acto de disolución de su mundo privado. Un mundo que aún, seguramente no se ha constituido.

Pienso que, algunos dicen que la privacidad se acabó porque alienados como yo te podemos decir en tiempo real en dónde comemos tostado de jamón y queso. Pero luego me doy cuenta de que la intimidad es un lujo que no todos tenemos.

Creo que era Einstein el que decía que mientras un niño la pase mal en este mundo no tendremos idea acerca de que se trata el progreso. Creo que tenía razón.

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