Palabras robadas

24 diciembre, 2010

Cumpleaños de una amiguita y compañera de mi hija.
La madre de la homenajeada me presenta a su pareja: “El Negro”.
– Negro, el papá de… – dijo, mientras “El Negro” sonriente inflaba globos de colores.
Me quedé atónito. En una sóla intervención, esta mujer, nos había despojado de nuestros nombres.
Así que no sólo dejamos a nuestra hija en el festejo. También quedaba atrás mi nombre.
Cuándo, en el auto, le dije a mi compañera que mis temores acerca de la anfitriona eran fundados, sin acoplarse a mi horror me dijo: “Ahora que me contás esto me acordé de algo. Esta mina quiere tener otra hija para ponerle el nombre de la nuestra.”

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