Plazo vencido

20 septiembre, 2010

Y no lo logré.
Se acabó el tiempo y sigo enemistado con un parte del mundo.
Supongo que me vendrás a buscar.
Andá sabiendo que tengo compromisos y, por ahora, no pienso en visitar tu barrio.

Días de Temor

9 septiembre, 2010

Hoy comienza un nuevo año en el calendario hebreo.
Tras la cabeza del año comienza el período que lleva al día mas sagrado para el pueblo judío: El día del perdón.
Entre la celebración y, la absolución o la condena, están los días del temor, en los cuales uno debe ajustar las cuentas con el mundo y, así, conseguir otro año en esta tierra.
Este año tengo una extraña sensación: una certeza, casi serena, de que no lograré estar en paz con el mundo.
Al mismo tiempo siento que seguiré intentando…
Suerte para todos… Hace falta cuando uno está frente a un capricho divino.

Rigor histórico

24 agosto, 2010

Ya sabemos que San Martín no cruzó los Andes montado en un blanco corcel. Sabemos que lo cargaron en una camilla mientras, para combatir sus achaques, se fugaba en un viaje de láudano.

Sabemos también que Belgrano no gustaba de los granaderos como esas calzas blancas parecen insinuar. Es más, se fue a Europa, a buscarle un monarca a las Américas y se olvidó porque conoció a una dama que lo mantuvo, felizmente, tan entretenido entre las sábanas que se olvidó cual era el propósito original del viaje.

El revisionismo, razonablemente, ha cambiado la mirada que tenemos de nuestro pasado. Ha humanizado a seres que parecían construidos de mármol. Sin embargo, me pregunto: ¿Hasta qué punto es necesario reformular el pasado? ¿No tienen cierto valor las tradiciones?

Y lo digo, siendo aún una persona que no siente gran apego por cuestiones relativas a símbolos patrios y zonas aledañas.

Lo digo, porque hoy en un nuevo encuentro de asombro con la escuela de mi hija, asistí al -debo reconocerlo- divertido cruce de mundos en el que José San Martín, encarnado sucesivamente por diferentes niños, al estilo del Buñuel de Ese oscuro objeto del deseo, se entrevera con varias apariciones: desde un niño que viaja en el tiempo, hasta un grupo de brujas de peculiar acento eslavo; pasando por un hada de traje alquilado, un monstruo y un esqueleto con afición a la pedagogía. Grupo heterogéneo que volvió, íntegro a las tablas para entonar, Canción con todos.

Adivino cierta amenaza Orwelliana, un Gran Hermano que pretende reformular radicalmente el pasado con alternas intenciones.  Y no sólo ha reformulado el pasado de nuestro país: ha llegado mucho más lejos.

Lista de regalos

6 agosto, 2010

Sin un orden particular, apunto una lista de deseos para hoy:
Respuestas, porque todo son preguntas.
La chispa adecuada.
El canto de un fusil.
Un beso.
Una abrazo.
Una caricia.
Esa palabra.
El mar.
Seguir, con mi boca, enredada en tus cabellos.

¿Dónde?

3 agosto, 2010

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Hace unos años tuve la oportunidad de convivir, por cuestiones de trabajo, con un fiel practicante de la Iglesia Ortodoxa Armenia, hasta donde sé, la primera Iglesia Cristiana.

Me llamó la atención la cercanía de la institución que los fieles, aún del otro lado del mundo. De hecho, el máximo representante de esa Iglesia –no sé si es un Papa- visitó la ciudad de Buenos Aires y, le dispensó algo de tiempo a los residentes de la comunidad armenia. Recuerdo que, inclusive, le obsequió a este muchacho una pequeña cadenita con una cruz.  Ratzinger u otro líder religioso me resulta imposible de imaginar en una actitud tan cercana, terrenal, humana.

Me acordé de  esto mientras veo a esta señora. Seguramente, fiel de la Iglesia Ortodoxa Rusa, tan forzosamente cerca de Armenia en tiempos soviéticos. Seguramente rezando mientras el fuego devora su casa en el noticiero. Ese noticiero que no miramos. Ese noticiero que Él tampoco mira.

Supongo que, como está hecho a nuestra imagen y semejanza, aunque haya instituciones religiosas, más o menos cordiales, más o menos humanas; Dios ha resultado bastante falible. Casi Defectuoso.

Ella estaba rezando. ¿Dónde estaba él?

Morfología

24 julio, 2010

Hace unos días, retomé con algún desconocido, en twitter, la idea acerca de la importancia de apropiar o no el uso de ciertas palabras.
Yo sostenía que el uso de la palabra “matrimionio” para designar a parejas homosexuales era un problema pues abría el debate hacia los rincones dogmáticos de los religiosos más fundamentalistas.
Finalmente, el orden legal de las cosas le dió la razón a mi interlocutor y la unión entre personas del mismo sexo será, en este país, matrimonio.
Entre ese debate y el que desembocó en la sanción de la ley de matrimonio igualitario tuve otra conversación. Una que me dejó casi sin respuestas ante la primera intervención de mi interlocutora.
Mi hija también parecía preocupada por las palabras y su comportamiento en relación con el género de las personas. En particular le llamaba la atención la desaparición del género en el plural, como si las mujeres desaparecieran entre los hombres:
“¿Por qué cuando hay hombres y mujeres juntos se dice “ellos”?”
En ese momento me dí cuenta de la palabra “matrimonio” no era la única que presentaba un problema.

Zapatos

15 julio, 2010


Zapatos

Originally uploaded by marcosvicente2008

A ella nunca le han gustado las ferias en las que cada vez, con mas frecuencia, se ve a la gente vender sus pertenencias.
Por alguna razón a mí siempre me han provocado cierta fascinación infantil ese tipo de lugares. Como si acaso fuese a encontrar algún tesoro a cambio de una modesta suma.
En general me he sentido atraído por objetos queribles como los libros o los discos. Pero no por objetos de uso personal como ropas o calzado.
Son estos objetos los que ella mira con tristeza: Anteojos que ya no ven, bufandas que ya no abrigan, zapatos que no andan…

Durante el holocausto, las víctimas del horror eran despojadas, como preludio de la muerte, de su dignidad. Sus ropas y sus zapatos eran apilados como monumento a privación, como un ensayo de lo que los cuerpos representarían al final del camino.

Durante una oscura -en muchos sentidos- madrugada, me topé con esta instalación azarosa al salir a la calle.
Ahora, todos los días, temo cuando abro la puerta.

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